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¿Por qué sumergimos nuestros vinos?

¿Por qué sumergimos nuestros vinos?

¿Por qué sumergimos nuestros vinos? 400 400 Ane Martín

Vamos a tratar de explicar por qué realizamos lo que llamamos “Atesoramiento Submarino”  para elaborar vino y otras bebidas en el fondo del mar que creamos en 2007-2008.

Tras años de investigación en nuestro laboratorio LSEB-Plentzia, llegamos a la conclusión que los vinos ubicados en el fondo de nuestro bravo mar, con el método que diseñamos, mejoraban de forma sustancial. Así creamos nuestra marca Crusoe Treasure y nuestro proceso. Apareciendo reflejado ya en el etiquetado de nuestros primeros vinos.

 Este término que acuñamos (“atesoramiento submarino”) para denominar nuestro proceso de elaboración, tiene su origen en los tesoros sumergidos, en el cuidar con sumo cuidado (atesorar), tanto el vino como la vida marina, viéndose reflejado en nuestro logotipo, que atesora vino y especies marinas.

Según la RAE, atesorar significa “reunir y guardar cosas de valor” y es precisamente lo que nosotros realizamos con nuestros vinos submarinos, los elaboramos para “guardarlos” y cuidarlos bajo el mar hasta que nuestro enólogo nos indica que su evolución bajo el mar ha llegado al momento adecuado.

Entrevista Antonio Palacios Bodega Crusoe TreasureNuestros vinos son diseñados en tierra por el maestro Antonio T. Palacios, para después evolucionar bajo el mar. Todo su proceso de elaboración en tierra va orientado a conseguir la máxima expresión del vino durante su proceso de atesoramiento submarino.

 

En tierra, atesorar, para nosotros implica un año tras otro de cuidados de la viña, para luego seleccionar las uvas de mayor calidad, en el momento oportuno, cuando sus parámetros alcanzan los niveles idóneos para pasar a ser el alma de nuestros vinos.

Tras el proceso de vendimia y vinificación los vinos de Bodega Crusoe Treasure realizan su crianza en barrica de roble para una vez que nuestro maestro enólogo decide que es momento de embotellarlo, prepararlo todo para su inmersión en el mar. En nuestra infraestructura submarina, nuestra bodega-arrecife artificial, se enfrentarán a las corrientes, ingravidez, presión, corrientes, mareas, calmas y temporales.

El resultado es un vino único de edición limitada fruto de lo mejor de la tierra y el mar.

Nuestros 10 vinos, incluyen 8 monovarietales y 2 coupage. Tempranillo, Maturana, Tinta fina, Garnacha blanca, tinta y gris, Syrah, Albariño y Viognier, entre otras.

La diversidad de nuestra geografía nos permite seleccionar los mejores viñedos, buscando los tesoros escondidos en base a la edad del viñedo, la uva y los cambios estacionales. Una vez incorporamos un viñedo a nuestra familia de vinos, comenzamos a trabajar para obtener el mejor fruto posible del mismo y recolectarlo en el momento óptimo.

Tras la fermentación del vino y su posterior crianza en barrica, se selecciona y embotella lo mejor de la tierra con un lacrado y corcho especial para soportar el ambiente de nuestra bodega submarina. Aquí comienza nuestro pionero proceso de atesoramiento submarino. Las botellas son trasladadas a nuestra bodega submarina en Plentzia, donde cada botella se coloca en un jaulón apto para almacenar vinos y estos ser sumergidos en el mar, dentro de nuestros calados submarinos, donde el océano toma el relevo para terminar de diseñar y pulir nuestros tesoros enológicos. Nuestro proceso, permite el contacto del mar con las botellas de vino o barricas. Las diferentes condiciones, la energía transmitida por el mar, sumadas a un período de tiempo de atesoramiento submarino óptimo para cada vino hacen el resto.

 Los vinos son atesorados a 20 metros bajo el mar, los cuales durante estos periodos de tiempo específicos están sometidos a la ingravidez, a la oscuridad absoluta, rodeados de vida marina y suavemente mecidos por el océano. La oscuridad, la temperatura con continuos mínimos cambios de temperatura, los cambios de presión y la mayor oxigenación de nuestros vinos dan como resultado vinos complejos, más suaves, más florales, muy redondos e integrados, en opinión de expertos y no tan expertos.

Los factores diferenciales de nuestro proceso de atesoramiento submarino son:

  • Temperatura: Los vinos están sometidos a pequeños cambios de temperatura, pero siempre entre los 12ºC en invierno y los 18ºC en verano.
  • Presión: Los caldos están sometidos a una presión de 3 bares (3 atm), esto hace que la presión parcial de oxígeno en el interior de la botella cambie, y sea mayor en el interior que en el exterior. Unido a la menor gravedad, facilita el proceso de evolución del vino.
  • Movimiento: Sometidos al balanceo constante de las corrientes, las mareas (cada 6 horas) y las olas (nuestro mar es uno de los más bravos del planeta), nuestros vinos no descansan, se mecen, y evolucionan al ritmo constante del universo submarino.
  • Menor gravedad: Al estar bajo el agua, el peso de los objetos es menor. Lo mismo sucede con los líquidos, el vino está por lo tanto sometido a una mayor presión que afecta a su estructura en un estado de ingravidez que facilita su balanceo y evolución.
  • Mareas: Cada seis horas el mar sube o baja hasta 4 metros de altura de forma continuada. Este es uno de los efectos de la luna. Se trata de la biodinámica llevada al extremo en la producción de un vino. Estas fuertes mareas, incrementan o rebajan la presión sobre los vinos, haciendo que los vinos “respiren” más o menos cada seis horas.

En el océano es donde la magia ocurre.

Bajo el mar nuestras botellas y barricas conviven, cuidadosamente monitoreados por sensores y en compañía de la vida marina del precioso y bravo mar Cantábrico.

¿Quieres catar el resultado?