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¿Cómo reducir el efecto del cambio climático en la viña?

¿Cómo reducir el efecto del cambio climático en la viña?

¿Cómo reducir el efecto del cambio climático en la viña? 1920 1080 Anna Riera

El cambio climático está teniendo ya las primeras consecuencias en la naturaleza, y en la sociedad en general.

En todos los sentidos supone un desafío. Y se están estudiando, en diferentes ámbitos, las soluciones más idóneas para reducir su impacto. Uno de los muchos sectores afectados es el vitivinícola.

Cambio climático en la DOCa Rioja

La zona vitivinícola de la DOCa Rioja está distribuida entre La Rioja, Navarra y Álava, produciendo alrededor de 330 millones de litros de vino al año. En esta región confluyen dos climas totalmente opuestos: el atlántico y el mediterráneo. Climas que proporcionan unas condiciones muy buenas para el desarrollo de la vid.

El cambio climático conlleva un incremento de las temperaturas y un desajuste en el régimen de precipitaciones. Y esto supone una amenaza para este cultivo, facilitando la incidencia de plagas y enfermedades y alterando el desarrollo fenológico y madurativo de la vid.

Por ejemplo, el Tempranillo y la Garnacha han adelantado sus fechas de brotación, floración y envero (fase de desarrollo de las uvas en las que empiezan a cambiar de color y comienza su ‘maduración’).

Algunas soluciones que se barajan son las de ubicar los viñedos en cotas más altas y en zonas más sombrías. Pero antes de eso, existen otras opciones que se pueden llevar a cabo.

Soluciones en bodega

Nuestro enólogo, Antonio T. Palacios, director general de Excell Ibérica y profesor en la Universidad de la Rioja, junto a Icíar Gallo, en su trabajo de fin de grado de Enología, han presentado recientemente una investigación en la que afrontan los retos del cambio climático en los principales varietales de uvas tintas de la Denominación de Origen Calificada Rioja (DOCa Rioja). En este estudio proponen algunas soluciones que se pueden llevar a cabo desde el punto de vista de bodega.

El cambio climático supone un aumento del grado alcohólico y una sobremaduración a nivel vitícola. Por esto, en el estudio, han intentado averiguar cómo contrarrestar estos factores para obtener vinos que aporten mayor frescura.

Para ello han analizado las tres variedades más típicas de la zona: Tempranillo, Garnacha y Graciano. Y lo han hecho mediante un método desarrollado en la Universidad de Burdeos, buscando la manera de obtener vinos frescos y ligeros, según la tendencia de consumo actual.

Resultados sorprendentes

Los resultados han sorprendido. El Tempranillo ha tenido un resultado positivo, tanto en su versión joven como de crianza, siendo los vinos mejor cualificados en el análisis sensorial. Además, se ha observado que es la variedad que mayor plasticidad y capacidad de adaptación tiene.

En el caso del Graciano, la variedad más rústica, se ha observado que es la más resistente a los cambios y a la oxidación. Y mantiene la frescura que se está buscando en los vinos.

Y la mayor sorpresa ha sido la Garnacha, que es la que tiene más compuestos antioxidantes de las tres y mayor resistencia a la oxidación cuando se realiza crianza en barrica. Circunstancia que le hace mantener mejor el frescor.

 

A partir de aquí, se deberá seguir trabajando y buscando soluciones ante el cambio climático. En el caso de nuestros vinos, seguimos y seguiremos trabajando, tanto en tierra como en mar. Estamos ante un reto que no finaliza pero no por ello nos quedaremos de brazos cruzados.

Fuente: El frescor aromático del vino joven y con crianza de las variedades Tempranillo, Garnacha y Graciano (D.O.Ca. Rioja) – Gallo Martínez, Icíar y Palacios García, Antonio Tomás. Laboratorios Excell Ibérica