; Plentzia, la historia de un pueblo ligado al mar - Bodega Crusoe Treasure

Plentzia, la historia de un pueblo ligado al mar

Plentzia, la historia de un pueblo ligado al mar

Plentzia, la historia de un pueblo ligado al mar 682 373 Ane Martín

Nuestra bodega submarina arrecife-artificial se ubica bajo las aguas de la impresionante Bahía de Plentzia, en la provincia de Bizkaia y la comarca de Uribe, un territorio de contrastes entre el verde y el azul, rodeado de acantilados y espacios increíbles, para perderse y disfrutar de nuestra gastronomía, quizá la más valorada del mundo.

©Ayuntamiento Plentzia

El verde entorno que nos rodea, será declarado en pocos meses espacio de especial protección medioambiental. Está prohibida la construcción de viviendas en los acantilados que vigilan nuestra bodega y el nivel de calidad de las aguas, hacen de este lugar un espacio privilegiado, de naturaleza salvaje, muy próximo a una de las grandes ciudades europeas, Bilbao (Bizkaia).

La Bahía de Plentzia es de gran importancia para nosotros, es donde se encuentra el corazón de nuestro proyecto, donde conseguimos hacer realidad esta aventura que comenzamos con tanta ilusión. Pero la importancia del pueblo de Plentzia, apodada La Gallarda, y su fuerte conexión con el mar se remonta siglos atrás dado que siempre ha estado ligada a la mar y a su ría.

Los orígenes de Plentzia datan a principios del siglo XIII, cuando en el año 1236 Lope Díaz II de Haro fundó la localidad sobre los terrenos de la anteiglesia de Górliz. Sin embargo, Plentzia no fue fundada como villa hasta el año 1299 por Don Diego López de Haro, la cual recibió el nombre de Plasentia de Butrón.

La economía de la villa se basó principalmente en la pesca, la cual desde el comienzo destacó por su gran carácter comercial. Los marinos de Plasencia de Butrón se especializaron en la pesca de ballenas y del bacalao.

Puesto que el nuevo núcleo se estructuró alrededor de un pequeño puerto situado en la orilla derecha del río Butrón, en su desembocadura en el mar Cantábrico, sus marinos se dedicaron al cabotaje y al transporte de mineral de hierro en el Golfo de Bizkaia. Además, dada la calidad y cantidad de la madera de los bosques circundantes, se desarrolló pronto una importante actividad industrial como astillero.

Sus astilleros comenzaron a funcionar hacia el siglo XIII y alcanzaron su máximo esplendor en el siglo XVIII cuando llegaron a ser los más relevantes del Señorío por delante incluso de los de Bilbao.

El escudo de Plentzia muestra un galeón de barco, en referencia a la gran construcción de barcos que se desarrolló en la ría y en la zona donde hoy se ubica el propia plaza del ayuntamiento, junto a dos espadas por por la contribución de Plasentia a las escuadras del Señorío de Bizkaia.

Ya desde el siglo XVI contó con sus propias ordenanzas municipales que regulaban la convivencia en la villa, así como sus asuntos administrativos y económicos y con las ordenanzas de la cofradía de San Pedro que hacían lo propio con la vida marítima, pesquera y comercial.

En el siglo XVI se construyeron la iglesia de Santa María Magdalena, cuya torre campanario unía la función religiosa a la defensiva y servía como vigía sobre la ría y el puerto. En la misma época se construyó una casa torre para que sirviese de alhóndiga y almacén de trigo que actualmente alberga el Museo Plasentia Butron, donde se atesoran los recuerdos de la villa.

Plentzia tuvo una de las primeras escuelas de náutica ya en el siglo XVIII , que estuvo activa hasta el año 1933. De ahí la gran cantidad de vecinos de la villa y pueblos cercanos relacionados con la marina mercante. En el siglo XIX Plentzia pierde su posición económica ligada a la navegación y necesita reinventarse. Las guerras del siglo XIX y la crisis de la pesca de altura marcaron su declive como puerto. La actividad acabó por desaparecer como consecuencia de la acumulación de un gran banco de arena en la desembocadura de su ría, haciendo desaparecer prácticamente la flota matriculada en Plentzia.

Los astilleros desaparecieron tras la Segunda Guerra Carlista, en el último tercio del mismo siglo y en el siglo XX desaparecieron la Aduana, el Juzgado Comarcal y la Ayudantía de la Marina. El último barco, El Magdalena, se construyó en el año 1919.

Por suerte con la llegada del ferrocarril en 1893, y gracias también por su proximidad a Bilbao y Algorta, la villa atrajo hacia sus playas a una nueva clase social, que comenzó a asentarse en ella provisionalmente, en periodos vacacionales. Comenzó así la reconversión de Plentzia en villa turística, carácter que todavía mantiene intacto en nuestros días gracias a la calidad de su playa, una de las principales del litoral vasco, y de sus aguas.

De nuevo Plentzia liga su presente y su futuro al mar y a su ría, ofreciendo un entorno ideal para actividades de ocio, deporte, turismo y nuevas actividades económicas basadas en la investigación y en el desarrollo.

Conoce Plentzia, la villa marinera que acoge nuestra bodega submarina, y donde realizamos nuestras experiencias de enoturismo.

 

Fotos y video: ©Museo Plasentia Butrón

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